Automedicación responsable y autoprescripción

El término y el concepto mismo de "automedicación" se aplica por igual a las compras que se hacen de un medicamento bien sea éste de los que requieren de una receta o de la indicación de un médico para su adquisición, pero que se hace sin la misma, o de aquellos conocidos como de libre acceso o de venta sin receta, que efectiva o legalmente no requieren de dicha receta para su compra.

A pesar de que en los dos casos se está ante la compra de un medicamento, se trata de dos situaciones totalmente distintas que no guardan ninguna relación entre sí.

A la automedicación se le ha añadido el adjetivo de "responsable”, como una manera hacer patente que se trata de una práctica, como su nombre lo indica, "responsable", toda vez que consiste en el uso adecuado de los medicamentos autorizados por la Secretaría de Salud para su venta sin receta para el alivio, tratamiento o prevención de síntomas o problemas comunes de salud. Esta autorización está apoyada en una evaluación particularmente rigurosa que hace esta instancia gubernamental, en la que determina que un medicamentos en particular cuenta con las características de eficacia, seguridad y vía de administración para ser usado directamente por el público en general, sin la intervención incial de un médico.

En base precisamente al tipo de medicamentos autorizados para su venta sin receta, la World Self - Medication Industry (WSMI), una Organización No Gubernamental en Relaciones Oficiales con la Organización Mundial de la Salud (OMS) definió a la automedicación responsable como:

 Una parte del autocuidado que consiste en la selección y uso responsable de los medicamentos de venta sin receta que hace la gente para tratar síntomas y enfermedades autorreconocibles

World Self - Medication Industry. The Story of Self - Care and Self - Medication. 40 years of progress. 1970 - 2010. France: 2011.p.2 

Por otra parte, la "automedicación responsable” implica el uso de un medicamento de acuerdo a las instrucciones y leyendas que aparecen en sus cajas o etiquetas, especialmente aquella que establece que: "Si las molestias persisten, consulte a su médico”. Se trata, en consecuencia, del uso informado de un medicamento que responde al derecho y la responsabilidad que tiene toda persona por cuidar de su salud en un ámbito que le es propio y que en nada interfiere con aquel que tiene el médico.

El hecho de comprar un medicamento cuya venta requiere una receta médica, pero que se hace sin ésta, se le conoce como “autoprescripción”. Tal y como se comentó previamente, esta práctica nada tiene que ver con la automedicación responsable, puesto que la Secretaría de Salud ha clasificado como medicamentos de receta a aquellos que por sus posibles riesgos requieren ser indicados o prescritos por un médico, ya que este profesional es el único que, por sus conocimientos y experiencia, es el único capacitado para valorar y determinar si los beneficios que brinda un medicamento de receta son mayores a los riesgos que tiene.

Por el contrario, los medicamentos de libre acceso o venta sin receta han sido autorizados por la Secretaría de Salud para su adquisición sin la intervención inicial de un médico, tal y como se dijo anteriormente, debido a que:

  • No provocan reacciones adversas o efectos secundarios graves o irreversibles.
  • No generan acostumbramiento o adicción.
  • Cuentan con toda la información necesaria para ser utilizados correctamente por quien los adquiere, y así, obtener el alivio deseado sin ningún riesgo proveniente de un uso inadecuado.
  • Están indicados para el alivio y prevención de síntomas y problemas de salud que pueden ser identificados por el público en general.

 Factores que han hecho crecer a la automedicación responsable

La automedicación responsable es una práctica extendida en todo el mundo y en contínuo crecimiento, debido a que es un componente del autocuidado y a que día con día se confirma que los medicamentos originalmente investigados y autorizados para su venta al amparo de una receta, tienen las características de eficacia y seguridad necesarias para ser manejados por los pacientes o consumidores como medicamentos de libre acceso o venta sin receta.

Otro factor que ha contribuido a expandir la automedicación responsable proviene del hecho de que los consumidores han demostrado un creciente interés por tomar una parte cada vez más activa en el cuidado de su salud, así como la capacidad y responsabilidad necesarias para utilizar los medicamentos de libre acceso de manera adecuada.

Un tercer, y no menos importante factor, tiene que ver con los beneficios que aporta la automedicación responsable. El disponer de una adecuada cantidad y variedad de medicamentos de libre acceso o venta sin receta, evita la consulta de un médico cuando ésta no es indispensable, así como continuar con las actividades cotidianas y evitar el desplazamiento a un servicio de salud con el consecuente ahorro en tiempo y dinero.

Por su parte, los sistemas de salud gubernamentales o privados están en condiciones de optimizar sus gastos al no verse en la necesidad de atender síntomas o problemas comunes de salud que pueden ser resueltos por las mismas personas, por lo que pueden destinar más recursos a la atención de enfermedades que sí requieren de la intervención de un médico o del empleo de medios de diagnóstico y tratamiento de alto costo.

Finalmente, la automedicación responsable es en muchas ocasiones, el único recurso al que pueden recurrir las personas para aliviar o prevenir un problema de salud.

La Organización Mundial de la Salud es seguramente quien mejor ha resumido los beneficios de la automedicación responsable, al expresar que esta práctica puede:

  • Ayudar a prevenir y tratar síntomas y problemas menores de salud que no requieren consulta médica.
  • Reducir la continua presión que tienen los servicios médicos para el alivio de problemas menores de salud, especialmente cuando los recursos son limitados.
  • Aumentar la disponibilidad de recursos destinados a la atención de la salud en poblaciones rurales o distantes, donde el acceso a los servicios médicos es difícil.
  • Ayudar a que los pacientes crónicos controlen su situación.

En adición a estos beneficios, la automedicación responsable tiene un impacto positivo en la salud pública, ya que su práctica reduce o evita la autoprescripción o el uso indiscriminado de los medicamentos de receta, disminuyendo en consecuencia, los riesgos que puede llegar a generar esta práctica.

Gracias a los beneficios que aporta la automedicación responsable, instancias como el Parlamento Europeo la ha considerado como una parte de la política de salud de las instituciones de la Comunidad Europea al declarar que:

“La automedicación responsable debe ser promovida ya que satisface el creciente deseo que tienen los ciudadanos de la Unión Europea de responsabilizarse del cuidado de su salud, además de que ayuda a reducir los gastos en salud. En los últimos años, la automedicación responsable ha sido identificada como un importante elemento de la política de salud de las instituciones de la Comunidad Europea a largo plazo”.

Cuando no se debe automedicarse

Más allá de los síntomas o problemas de salud que pueden prevenirse o aliviarse a través de los medicamentos de libre acceso que son descritos  en una de las secciones de este sitio, las siguientes situaciones requieren necesariamente de la consulta de un médico o acudir a un servicio de salud:

  • Desmayo repentino.
  • Dificultad en respirar, acomopañada de una sensación de angustia y dolor en el pecho y el brazo.
  • Vómito y mareo consecuente a un golpe en la cabeza.
  • Tos, acompañada de sangre o algún líquido parecido.
  • Lunares que sangran y/o crecen.
  • Fatiga excesiva no asociada con ejercicio o algún esfuerzo especial.
  • Diarrea profusa acompañada de sangre y/o moco.
  • Pérdida continua de peso y
  • Cualquier otro síntoma que altere severamente las actividades cotidianas.

 Cómo automedicarse responsablemente

No obstante que los medicamentos de venta sin receta no son tóxicos, no causan hábito o dependencia y no llegan a provocar reacciones adversas o efectos secundarios graves, no están exentos de causar algún tipo de efectos secundarios, por ligeros que sean, ya que sus ingredientes, sintéticos o naturales, pueden afectar el funcionamiento de órganos o funciones, ya sea por sí mismos o cuando se toman en combinación con otros medicamentos, o incluso con ciertos alimentos.

Por otra parte, si no se leen las instrucciones de los medicamentos de libre acceso o no se toman en cuenta ciertas advertencias, es posible enfrentar los siguientes riesgos:

  • Retrasar la búsqueda de atención médica, cuando esta es imprescindible.
  • Ocultar un problema de salud, hasta el punto de afectar su alivio.
  • Duplicar el uso de ingredientes o sustancias que tienen un mismo propósito, lo que puede traer consigo efectos secundarios o reacciones indeseables.
  • Incrementar las dosis o el tiempo de uso de un medicamento más allá de lo necesario, con los efectos o consecuencias que esto puede traer. 

A fin de evitar todo esto es necesario:

  • Leer y seguir al pie de la letra las instrucciones que aparecen en las cajas y etiquetas de los medicamentos de libre acceso, especialmente aquellas que hacen referencia a “contraindicaciones”, “advertencias”, “precauciones”, y en caso de cualquier duda buscar la ayuda de un médico.
  • Evitar su uso de manera permanente a menos que así lo indique su etiqueta.
  • No extender su empleo o incrementar su dosis por arriba de lo que aparece en la etiqueta.
  • Prestar especial atención a las “indicaciones”, a fin de no tomar dos medicamentos que contengan sustancias distintas, pero que sirven para aliviar un mismo síntoma o problema común de salud.
  • Al consultar a un médico, informarle que medicamentos de libre acceso está tomando.
  • Recurrir a un médico e interrumpir el uso de un medicamento si el síntoma o el problema común de salud persiste o se agrava, a pesar de haberlo utilizado de acuerdo a las instrucciones de uso, o si los síntomas o problemas reaparecen al dejar de utilizarlo.
  • No tomar ningún medicamento con bebidas alcohólicas.
  • No dar a los niños un medicamento para adultos, tratando de ajustar la dosis o modificando el tiempo de tratamiento.
  • En el caso de mujeres embarazadas o lactantes, especialmente aquellas que se encuentran en el primer trimestre del embarazo, es indispensable verificar que en la etiqueta no existe ningún texto o pictograma que expresamente prohíba el uso del medicamento, y en caso de duda, consultar a un médico.
  • Tratándose de personas de la tercera edad o mayores, es necesario consultar a un médico antes de suministrarles cualquier medicamento a fin de que éste determine si conviene o no tomarlo, y en su caso, hago el ajuste de dosis y duración del tiempo de tratamiento necesarios.
  • Si se tiene dolor de estómago, nausea o vómito no deben tomarse laxantes.
  • De la misma forma, las personas que sufren de presión arterial elevada o tienen algún problema de corazón o tiroides, no deben tomar descongestionantes nasales, antigripales o antitusivos.
  • También es necesario abstenerse de tomar antiácidos si se tiene algún problema en los riñones, como tampoco utilizar antialérgicos si se padece de glaucoma o se tiene dificultad para orinar o respirar, esto último debido a un problema de bronquitis crónica o enfisema.

Al seguir estas recomendaciones y otras que aparecen en las etiquetas de algunos medicamentos de libre acceso, se podrán obtener los máximos beneficios, practicando así la automedicación responsable.

 Etiquetas de los medicamentos de libre acceso

La mayoría, si no es que todas las recomendaciones que deben seguirse para usar correctamente los medicamentos de libre acceso se encuentran en las etiquetas de estos productos.

La de INDICACIONES, dice para que sirven los medicamentos.

En la de DOSIS, se establece cuantas veces puede utilizarse un medicamento como máximo al día.

En VíA DE ADMINISTRACIóN, la manera como debe de usarse.

Las CONTRAINDICACIONES Y ADVERTENCIAS indican cuando o quienes no deben de utilizarlo y el no usarlo más allá de un tiempo determinado.

En REACCIONES SECUNDARIAS se dan a conocer las posibles molestias o efectos secundarios que puede provocar un medicamento.

Además, es necesario VERIFICAR que las etiquetas de los medicamentos de libre acceso incorporen EL REGISTRO DE LA SECRETARIA DE SALUD, ya que esto significa que el medicamento en cuestión ha sido evaluado y autorizado por la máxima autoridad sanitaria de México, para su uso sin necesidad de la intervención o supervisión de un médico.

La recomendación más importante es la de CONSULTAR A UN MéDICO SI LAS MOLESTIAS PERSISTEN o SE AGRAVAN, ya que esta es la mejor manera de evitar sobrepasar los alcances de un medicamento de venta sin receta y poner en riesgo la salud.

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